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lunes, junio 30, 2008

Centro de Información Cardiovascular

Centro de Información Cardiovascular

Seguir una alimentación nutritiva y bien equilibrada es una de las maneras más sencillas y eficaces de reducir el riesgo de sufrir enfermedades del corazón, cáncer y otras alteraciones de la salud. La buena nutrición consiste en comer una variedad de alimentos, limitar el consumo de ciertos alimentos y bebidas y controlar la cantidad de alimentos y calorías que se ingieren. Una alimentación equilibrada ayuda a reducir el riesgo cardiovascular porque reduce tanto el colesterol y la presión arterial como el peso.

Últimamente son numerosos los artículos sobre alimentación y nutrición en las noticias. Muchos de estos artículos hacen difícil saber qué hay o no hay que comer. Según la Asociación Americana del Corazón (AHA), no hay una única alimentación recomendada. En cambio, la AHA ha establecido una serie de pautas que toman en cuenta que las personas necesitan una variedad de alimentos y que algunas tienen problemas específicos de salud que hacen necesario limitar el consumo de ciertos alimentos. Si cree no estar comiendo una alimentación equilibrada, si tiene problemas de salud o si desea implementar cambios importantes en su alimentación, hable con el médico o un dietista que pueda ayudarlo a establecer un plan de nutrición adecuado para usted.

Alimentos y nutrientes

El cuerpo necesita nutrientes para funcionar adecuadamente. Los nutrientes necesarios son los hidratos de carbono, las proteínas, las grasas, las vitaminas y los minerales. El organismo obtiene estos nutrientes de los alimentos.

Hidratos de carbono

Los hidratos de carbono son la principal fuente de calorías en una alimentación equilibrada. El organismo convierte los hidratos de carbono en glucosa que es un tipo de azúcar. El organismo utiliza parte de esta glucosa enseguida para producir energía y la glucosa sobrante se convierte en un tipo de azúcar denominado «glucógeno». El organismo almacena el glucógeno en el hígado y los músculos para usarlo en el futuro. El glucógeno puede convertirse rápidamente en glucosa para satisfacer las necesidades del organismo. Cuando el organismo ha elaborado suficiente glucógeno, almacena la glucosa restante en forma de grasa.

Los azúcares y las féculas son hidratos de carbono. Los azúcares son hidratos de carbono simples también denominados «monosacáridos» o «azúcares simples». La forma más común de azúcar simple es la glucosa. Cuando varias moléculas de glucosa se unen, se forman moléculas más grandes denominadas «hidratos de carbono complejos». Las féculas y la fibra son ejemplos de hidratos de carbono complejos.

Azúcares

Los azúcares, o hidratos de carbono simples, aportan al organismo una rápida fuente de energía porque pueden utilizarse inmediatamente. Los azúcares refinados y morenos, el almíbar y la miel son ejemplos de azúcares. Los azúcares añadidos a productos alimenticios tales como las golosinas y las bebidas gaseosas aportan más calorías que nutrientes. Por eso es preferible que el azúcar de la alimentación diaria provenga de la fruta fresca, la cual también aporta vitaminas y minerales.

Féculas

Las féculas son hidratos de carbono complejos porque el organismo debe descomponerlas para poder usar el azúcar que contienen. Los panes, los cereales para el desayuno, el maíz, los guisantes (arvejas o chícharos), las papas, las pastas y el arroz son ejemplos de hidratos de carbono complejos. Varios estudios han demostrado que las personas que comen muchas verduras feculentas y cereales integrales tienen un menor riesgo de sufrir enfermedades coronarias que las personas que comen principalmente alimentos con un alto contenido de grasa o azúcar.

Fibra

La fibra es otro tipo de hidrato de carbono complejo. Una alimentación rica en fibra ha demostrado reducir los niveles de colesterol y proteger de las enfermedades del corazón, el cáncer y los problemas estomacales e intestinales. Hay dos tipos de fibra: insoluble y soluble. La fibra insoluble está presente en los cereales, los panes integrales, el arroz y muchas verduras. La fibra soluble está presente en la harina de avena, las legumbres secas, los guisantes (arvejas o chícharos) y muchas frutas, tales como las manzanas, las fresas (frutillas) y los cítricos.

Se aconseja comer de 25 a 30 gramos de fibra por día, incluyendo tanto fibra insoluble como fibra soluble. Ambos tipos de fibra son importantes para la alimentación. Una alimentación rica en fibra soluble puede reducir el riesgo cardiovascular porque reduce los niveles de colesterol en sangre. La fibra insoluble acelera el paso de los alimentos por el tubo digestivo, lo cual ayuda a mantener la regularidad intestinal. Consumir alimentos ricos en fibra también puede ayudar a adelgazar o controlar el peso porque la mayoría de ellos aportan hidratos de carbono complejos, proteínas, vitaminas y minerales, y contienen muy poca grasa. Además, la fibra ocupa más espacio en el estómago y el intestino que las grasas y los azúcares simples, por lo cual satisface el apetito con menos calorías.

Proteínas

Las proteínas suministran al organismo los materiales necesarios para el crecimiento, el mantenimiento y la reparación de tejidos y músculos. Las proteínas también ayudan al organismo a elaborar hormonas. El organismo almacena la proteína sobrante en forma de grasa, la cual puede utilizarse como fuente de calorías de emergencia en caso de escasear los hidratos de carbono y las grasas.

Hay dos tipos principales de proteínas: proteína animal y proteína vegetal. Los alimentos ricos en proteína animal son la carne roja, el cerdo, el pescado, el pollo, los huevos y los productos lácteos. Ejemplos de alimentos que contienen proteína vegetal son el brócoli, las lentejas, las papas, las pastas, la harina de avena, el arroz, las nueces, los garbanzos, la soja y los frijoles (porotos) blancos y colorados.

Aunque los productos de origen animal son una buena fuente de proteína, el consumo excesivo de estos productos puede elevar los niveles de colesterol porque a menudo tienen un alto contenido de colesterol y grasa saturada.

Grasas

La dieta mediterránea

Marzo 2007. Un nuevo estudio ha determinado que una dieta mediterránea, alta en aceite de oliva y otras grasas insaturadas sanas, es tan buena como la dieta baja en grasas de la Asociación Americana del Corazón (AHA) para pacientes que han sufrido un ataque cardíaco y quieren evitar otro. Los pacientes que habían sufrido un ataque cardíaco y que seguían cualquiera de las dos dietas tenían un tercio del riesgo de sufrir otro ataque cardíaco o un ataque cerebral, de morir o de sufrir otro problema cardíaco, que los pacientes que no seguían estas dietas.

La dieta de la Asociación Americana del Corazón permite un consumo de grasa del 30 % de las calorías diarias. Una dieta mediterránea puede permitir un consumo de grasa de hasta el 40 % de las calorías diarias, pero ese 10 % adicional debe ser grasas sanas como el aceite de oliva, el aguacate (o palta) y el pescado.

Aunque los resultados de este estudio son prometedores, no olvide consultar al médico antes de modificar su alimentación, y asegurar que una dieta mediterránea sea la indicada para usted.

Información en inglés en otros sitios Web:   
American Heart Association www.americanheart.org/presenter.jhtml?identifier=4644
Mediterranean Diet  

La grasa alimenticia es una parte importante de la nutrición diaria pero sólo necesitamos una pequeña cantidad para mantener el equilibrio químico del organismo.

La grasa alimenticia puede ser de dos tipos básicos: saturada e insaturada. La grasa saturada es el tipo de grasa que eleva el colesterol y aumenta el riesgo cardiovascular. Las principales fuentes de grasa saturada son la materia grasa de los productos lácteos, la grasa de la carne roja y los aceites tropicales tales como el aceite de coco.

La grasa insaturada es una grasa más sana. Puede ser de dos tipos: monoinsaturada o poliinsaturada. Los aceites vegetales son las fuentes más comunes de grasa insaturada. Sin embargo, hay que tener en cuenta que un producto que dice ser 100 % aceite vegetal podría no siempre ser sano. La hidrogenación, el proceso que convierte el aceite vegetal líquido en aceite vegetal hidrogenado o parcialmente hidrogenado para elaborar grasa vegetal, margarina y otros sólidos, convierte los ácidos grasos insaturados en ácidos grasos saturados. En general, es fácil reconocer las grasas saturadas porque son sólidas a temperatura ambiente, por ejemplo, la mantequilla, la margarina en barra, la grasa vegetal y el aceite de coco. En cambio, los aceites de oliva, canola y cacahuate (maní) y la margarina líquida son líquidos a temperatura ambiente porque contienen principalmente grasa insaturada.

Otra buena manera de determinar si una grasa es saturada o insaturada es leer la etiqueta. Los fabricantes de productos alimenticios deben indicar por separado el contenido de grasa saturada, lo cual hace muy fácil identificar este tipo de grasa perjudicial para la salud.

Además de la grasa saturada, el proceso de hidrogenación crea otro tipo de grasa perjudicial para la salud: los ácidos grasos trans. Este tipo de grasa también aparece indicado en las etiquetas de los alimentos. Los ácidos grasos trans se forman en el proceso de hidrogenación de los aceites vegetales insaturados. Los ácidos grasos insaturados que no llegan a saturarse completamente pueden en cambio convertirse en ácidos grasos trans los cuales también pueden contribuir al riesgo cardiovascular. Los ácidos grasos trans han demostrado reducir los niveles de «colesterol bueno» y elevar los niveles de «colesterol malo». 

En general, es posible limitar el consumo de ácidos grasos trans evitando los alimentos que contienen ingredientes tales como margarina, grasa vegetal y aceites hidrogenados o parcialmente hidrogenados. Además, deben evitarse los alimentos tales como las papas a la francesa, las donas, las galletas dulces y las galletas de soda, que a menudo tienen un alto contenido de ácidos grasos trans además de grasa saturada. Los ácidos grasos trans se encuentran en su menor parte en forma natural y en su mayor parte en alimentos procesados elaborados con aceite vegetal hidrogenado.

Nutrition Facts LabelLas etiquetas de los alimentos, los libros de cocina y los libros sobre nutrición brindan información útil sobre el contenido graso, el contenido calórico y el porcentaje de calorías de las grasas. Se aconseja limitar el consumo de grasa alimenticia a un 30 % de las calorías diarias y el consumo de grasa saturada a sólo un 10 % de las calorías diarias. El 40 % de las calorías en la alimentación estadounidense típica proviene de las grasas.

Pulse aquí para leer el artículo Cómo leer las etiquetas de los alimentos.

Reducir el consumo de grasa también ayuda a adelgazar porque cada gramo de grasa aporta 9 calorías, mientras que cada gramo de hidrato de carbono o proteína aporta sólo 4 calorías. Por lo tanto, si se sustituye la grasa por proteína e hidratos de carbono complejos se consumen menos calorías. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que muchas buenas fuentes de proteína, tales como la crema de cacahuate (mantequilla de maní), la leche y el queso pueden también tener un alto contenido graso. Además, tenga cuidado con los dulces y refrigerios que tengan en la etiqueta la indicación «low fat» (bajo en grasa) o «fat-free» (sin grasa). Estos alimentos a menudo contienen grandes cantidades de azúcar y tienen muchas calorías. Los hidratos de carbono complejos, tales como las frutas, las verduras y los alimentos elaborados a base de cereales, contienen menos grasa y calorías que los hidratos de carbono refinados, presentes frecuentemente en los dulces y los alimentos chatarra.

Pulse aquí para leer el artículo Catorce maneras sencillas de reducir la grasa alimenticia.

Vitaminas

Las vitaminas son sustancias que realizan funciones específicas para el crecimiento y la reproducción celular. Las vitaminas regulan el metabolismo el cual controla la cantidad de energía disponible para realizar actividades tales como caminar, dormir o pensar.

También se ha descubierto que ciertas vitaminas podrían ayudar a prevenir las enfermedades coronarias. Las vitaminas A, C y E parecen inhibir la formación de placa en las paredes de las arterias. La placa se forma porque el oxígeno y el colesterol LDL (o colesterol «malo») se combinan en un proceso denominado «oxidación». Las vitaminas A, C y E se denominan «antioxidantes» porque retardan o detienen el proceso de formación de placa.

Pulse aquí para leer el artículo Vitaminas: cómo actúan y dónde conseguirlas.

Minerales y oligoelementos

Los minerales son elementos químicos que el organismo utiliza para muchos procesos biológicos. Al igual que las vitaminas, los minerales están presentes en los alimentos que comemos. Los oligoelementos también son elementos químicos, pero el organismo sólo necesita pequeñas cantidades de estas sustancias.

Pulse aquí para leer el artículo Minerales: cómo actúan y dónde conseguirlos.

Pulse aquí para leer el artículo Oligoelementos: cómo actúan y dónde conseguirlos.

Sal (cloruro de sodio)

La sal es un mineral. Aunque el organismo necesita minerales para funcionar bien, la sal puede elevar la presión arterial en las personas que presentan una mayor sensibilidad a sus efectos.

Comer muchos alimentos salados tampoco es bueno para las personas que no son sensibles a los efectos de la sal. Los alimentos chatarra, los fiambres y diversos tipos de alimentos procesados y comida rápida aportan cantidades significativas de sal. Además, muchas recetas caseras pueden indicar más sal de la necesaria para dar un buen sabor a la comida.

En general, se aconseja limitar el consumo de sodio a 2.400 mg por día, el contenido aproximado de una cucharadita de sal. Hable con su médico o dietista para averiguar el consumo máximo de sodio apropiado para usted.

Pulse aquí para leer el artículo Consejos para reducir el consumo de sal.

Lo que usted puede hacer

Controlar su alimentación es una de las mejores maneras de reducir su riesgo cardiovascular. Una alimentación sana lo ayudará a adelgazar y le dará más energía.

Grasa corporal

La obesidad ha demostrado ser uno de los principales factores de riesgo cardiovascular y ahora los investigadores pueden definir mejor ese riesgo. En la actualidad, muchos médicos miden la obesidad mediante el índice de masa corporal (IMC), que se calcula dividiendo los kilogramos de peso por el cuadrado de la talla en metros (IMC = kg/m2). Según el Instituto Nacional de los Pulmones, el Corazón y la Sangre de los Estados Unidos (NHLBI), se considera que una persona sufre de sobrepeso si tiene un IMC superior a 25 y que es obesa si la cifra es superior a 30. Puede determinar su IMC utilizando la calculadora a continuación. Con esa cifra, puede averiguar su composición corporal consultando la tabla que aparece debajo de la calculadora.

 
Índice de masa corporal
  El índice de masa corporal (IMC) es una fórmula que se utiliza para evaluar el peso corporal en relación con la estatura. La fórmula permite medir la composición corporal y ha demostrado ser una manera eficaz de determinar la grasa corporal. Para calcular su IMC, ingrese su estatura y peso a continuación.

Estatura en pulgadas: o centímetros:
Peso en libras: o kilogramos:
Resultado:  

Composición corporal Índice de masa corporal (IMC)
Peso inferior al normal Menos de 18.5
Normal 18.5 – 24.9
Peso superior al normal 25.0 – 29.9
Obesidad Más de 30.0
 

Índice cintura/cadera

La manera en que almacenamos la grasa sobrante en nuestros cuerpos también es un factor que contribuye al riesgo cardiovascular. La mayoría de los hombres suelen tener forma de manzana, es decir que almacenan la grasa entre la cintura y el pecho. Las mujeres, en cambio, suelen tener forma de pera, es decir que almacenan la grasa en las caderas y los muslos. Las mujeres que almacenan la grasa en la misma forma que los hombres parecen tener un mayor riesgo de sufrir enfermedades del corazón y ataques cardíacos.

El índice cintura/cadera es otro medio para determinar la distribución de la grasa corporal y el riesgo cardiovascular. Para averiguar el índice cintura/cadera, se divide la medida de la cintura por la medida de la cadera. Un resultado superior a 1 indica una forma de manzana (distribución androide o típica del hombre) mientras que un resultado inferior a 1 indica una forma de pera (distribución ginecoide o típica de la mujer). Recuerde: un índice cintura/cadera superior a 1 indica una distribución androide de la grasa corporal la cual está relacionada con un incremento del riesgo cardiovascular.

Refrigerios saludables

Las frutas y las verduras son buenos refrigerios. La Asociación Americana del Corazón (AHA) recomienda cinco o más porciones de frutas y verduras por día. Recuerde que también puede satisfacer la cantidad diaria recomendada de fruta bebiendo jugos de fruta. Compre los jugos 100 % naturales en lugar de las mezclas, ya que éstas contienen menos jugo y mucha azúcar. Lave y corte algunas verduras y póngalas en el refrigerador para que estén siempre a mano cuando desee comer algo ligero entre comidas. Pruebe alguna salsa sin grasa o de bajo contenido graso para comer con las verduras.

Los productos lácteos también son refrigerios saludables. El yogur parcialmente descremado o un batido de leche preparado con leche descremada no sólo satisfacen el apetito sino que aportan al organismo calcio y otras vitaminas y minerales.

Si lleva una vida ajetreada, tenga siempre a mano refrigerios saludables en la cocina o en un cajón de su escritorio en la oficina. O lleve siempre en su auto refrigerios saludables tales como galletas pretzel o galletas integrales en caso de estar apurado y no poder ir a casa a comer. La mayoría de los lugares de trabajo también tienen refrigeradores donde uno puede guardar refrigerios tales como verduras o yogur. Si nota que se siente cansado a media mañana o media tarde, trate de comer un refrigerio a esas horas para mantener elevado su nivel de energía.

Los refrigerios son una excelente manera de asegurarse de comer cantidades suficientes de cada alimento de los distintos niveles de la pirámide alimenticia. Si elige refrigerios de cada nivel, además de comidas sanas para el desayuno, el almuerzo y la cena, estará bien encaminado a suministrar a su organismo una alimentación equilibrada.

Consejos alimenticios para las fiestas

La peor época del año para tratar de seguir un régimen alimenticio sano es la época de las fiestas de fin de año. Tenga en cuenta que éste probablemente no sea el mejor momento de comenzar una dieta, pero sí es posible mantener hábitos alimenticios sanos durante esta época del año.

Si sabe que asistirá a alguna función especial a la noche, coma porciones pequeñas de comidas sanas durante el día, para poder darse el gusto de probar algunos de los deliciosos platos que sirvan en la fiesta. No se prive de sus platos preferidos ya que sólo aumentará sus deseos de comerlos. También puede comer una porción pequeña de alguna comida o una merienda sana un poco antes de salir para no sentir demasiada hambre durante la fiesta. Y en lugar de dirigirse enseguida al bufé para servirse algo, converse primero con los otros invitados. Cuando sienta hambre, sírvase frutas y verduras frescas en lugar de comidas fritas. Si sabe que sus anfitriones insistirán en que se sirva una segunda porción, no se sirva mucho ninguna de las dos veces para que las dos porciones juntas no sean más que una porción normal.

No deje de lado su plan de ejercicio físico durante las fiestas de fin de año. Si hace ejercicio, quemará las calorías adicionales y podrá controlar su peso con mayor facilidad. Y si aumenta su nivel de actividad física durante las fiestas, podrá comer más de las ricas comidas típicas de esta época del año sin engordar.

Más información en este sitio Web: Cómo mantener sano el corazón

La nueva pirámide alimenticia 
 
Mi PirámideEl Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) ha publicado nuevas pautas alimenticias para estadounidenses y ha rediseñado totalmente la pirámide alimenticia. La nueva pirámide es mucho más específica que la versión que la mayoría de los estadounidenses conoce y recomienda comer granos enteros en lugar de granos refinados y más verduras color verde oscuro y llenas de vitaminas, tales como la espinaca y el brócoli.
 
La pirámide rediseñada ofrece además dos nuevas maneras de determinar cuánto comer. En primer lugar, en lugar de hablar de «porciones», usa tazas, onzas y cucharaditas. En segundo lugar, lo que uno debe comer y cuánto debe comer depende de la persona individual. El USDA ha establecido 12 modelos diferentes de consumo de calorías que permiten determinar los tipos de alimentos y las cantidades que uno debe comer según su edad, sexo y nivel de actividad.
 
La nueva pirámide además recalca la importancia de hacer ejercicio todos los días.
 
Para obtener más información sobre las pautas y ver la nueva pirámide, visite www.mypyramid.gov/sp-index.html. El sitio le permite ingresar su edad, sexo y nivel de actividad para recibir pautas personalizadas.

Más información en este sitio Web:

Información sobre los servicios de atención al paciente del Texas Heart Institute en el St. Luke's Episcopal Hospital

Información en español en otros sitios Web:

MiPirámide
www.mypyramid.gov/sp-index.html
Pirámide alimenticia del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos

healthfinder® español
www.healthfinder.gov/espanol

MEDLINEplus español
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/

Información en inglés en otros sitios Web:

American Dietetic Association promotes Nutrition Month 2008American Dietetic Association: Food and Nutrition Information
www.eatright.org 
Promoting National Nutrition® Month

 

Heart-Healthy Food: American Heart AssociationAmerican Heart Association
www.americanheart.org/presenter.jhtml?identifier=2115
Food Certification Program:
Heart-Healthy Grocery Shopping Made Simple

American Heart Association
www.deliciousdecisions.org/
American Heart Association Cookbook

 Nutrition.gov
A service of the National Agricultural Library, USDA
www.nutrition.gov

Última modificación: febrero 2008


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AHANAOA A. C.
Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado
http://www.nutriologiaortomolecular.org/
http://www.seattlees.com/

viernes, junio 27, 2008

México es líder en candidatos a sufrir infartos

México es líder en candidatos a sufrir infartos

Laura Toribio

La población del DF es la más propensa de AL a padecer males cardiacos debido a los elevados índices de diabetes, según una consulta internacional

Un estudio en siete ciudades de América Latina arrojó que la población mexicana es la más propensa a sufrir un infarto al corazón, como consecuencia del alto número de mexicanos que padecen diabetes y obesidad.

La investigación denominada Carmela (Evaluación Múltiple de Factores de Riesgo Cardiovascular en Latinoamérica) en la que participaron especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), revela que nuestro país lleva la delantera en cuanto a personas diabéticas y obesas.

Se estima que en la capital del país una de cada diez mujeres y uno de cada 12 hombres adultos son diabéticos y, por lo tanto, candidatos a sufrir un infarto.

Este diagnóstico se realizó con 11 mil 550 personas en Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú y Venezuela en un grupo poblacional de 25 a 64 años de edad.

En México participaron mil 722 personas, que fueron sometidas a encuestas, estudios de sangre, mediciones clínicas de peso, estatura, presión arterial e índice de cintura-cadera.

Derivado de esto, el Distrito Federal se posicionó como la metrópoli latinoamericana en la que sus habitantes tienen un mayor índice de riesgo para padecer infarto al miocardio, al tener la prevalencia más elevada de diabetes (nueve por ciento), síndrome metabólico (27 por ciento) y obesidad (31 por ciento).

Las tasas de prevalencia en las siete ciudades fueron: hipertensión 18 por ciento; diabetes, siete por ciento; síndrome metabólico, 20 por ciento; obesidad, 23 por ciento y tabaquismo, 30 por ciento.

En la mayoría de las ciudades, la diabetes fue más común en mujeres, excepto en Buenos Aires, Argentina.

La investigación, conducida por la Fundación Interamericana del Corazón (FIC) y la Sociedad Latinoamericana de Hipertensión Arterial (LASH), es el primer estudio epidemiológico poblacional que se realiza a tan gran escala en Latinoamérica.

De acuerdo con este reporte Latinoamérica está adquiriendo hábitos de vida propios de zonas urbanas industrializadas, lo que trae consigo el incremento de la prevalencia de enfermedad cardiovascular y diabetes.

Ante estos resultados el doctor Jorge Escobedo De la Peña, jefe de la Unidad de Investigación en Epidemiología Clínica del Hospital General Regional (HGR) No. 1 "Carlos Mac Gregor Sánchez Navarro", comentó que los factores de riesgo para tener un infarto al corazón son obesidad, diabetes, hipertensión y trastornos metabólicos.

Además de ser una radiografía del panorama mexicano, la investigación sirvió para que muchas personas que desconocían que tenían hipertensión o eran diabéticas supieran de su enfermedad y pudieran atenderse.

La población del DF es la más propensa de AL a padecer males cardiacos debido a los elevados índices de diabetes, según una consulta internacional

Un estudio en siete ciudades de América Latina arrojó que la población mexicana es la más propensa a sufrir un infarto al corazón, como consecuencia del alto número de mexicanos que padecen diabetes y obesidad.

La investigación denominada Carmela (Evaluación Múltiple de Factores de Riesgo Cardiovascular en Latinoamérica) en la que participaron especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), revela que nuestro país lleva la delantera en cuanto a personas diabéticas y obesas.

Se estima que en la capital del país una de cada diez mujeres y uno de cada 12 hombres adultos son diabéticos y, por lo tanto, candidatos a sufrir un infarto.

Este diagnóstico se realizó con 11 mil 550 personas en Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú y Venezuela en un grupo poblacional de 25 a 64 años de edad.

En México participaron mil 722 personas, que fueron sometidas a encuestas, estudios de sangre, mediciones clínicas de peso, estatura, presión arterial e índice de cintura-cadera.

Derivado de esto, el Distrito Federal se posicionó como la metrópoli latinoamericana en la que sus habitantes tienen un mayor índice de riesgo para padecer infarto al miocardio, al tener la prevalencia más elevada de diabetes (nueve por ciento), síndrome metabólico (27 por ciento) y obesidad (31 por ciento).

Las tasas de prevalencia en las siete ciudades fueron: hipertensión 18 por ciento; diabetes, siete por ciento; síndrome metabólico, 20 por ciento; obesidad, 23 por ciento y tabaquismo, 30 por ciento.

En la mayoría de las ciudades, la diabetes fue más común en mujeres, excepto en Buenos Aires, Argentina.

La investigación, conducida por la Fundación Interamericana del Corazón (FIC) y la Sociedad Latinoamericana de Hipertensión Arterial (LASH), es el primer estudio epidemiológico poblacional que se realiza a tan gran escala en Latinoamérica.



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viernes, junio 20, 2008

Enfermedades cardiovasculares por contaminación ambiental

Enfermedades cardiovasculares por contaminación ambiental

Algunos expertos plantean que la exposición diaria a la contaminación debería considerarse un nuevo factor de riesgo cardiovascular

No es una novedad que la contaminación resulte perjudicial para la salud. Muchos estudios ya han demostrado su influencia en la aparición de determinadas enfermedades, sobre todo las que afectan al sistema respiratorio, pero lo que resulta nuevo es la evidencia, cada vez más indiscutible, de su relación con enfermedades cardiovasculares como la trombosis venosa e, incluso, en la arterioesclerosis.

  • Autor: Por TERESA ROMANILLOS
  • Fecha de publicación: 20 de junio de 2008

- Imagen: MGR! -

Una nueva investigación que relaciona los niveles de contaminación atmosférica con un mayor riesgo de trombosis venosa viene a sumar datos a la evidencia. El estudio, publicado recientemente en la revista "Archives of Internal Medicine", ha sido realizado en la Escuela de Salud Pública de Harvard en Boston (EE.UU.). Los investigadores han evaluado la exposición a partículas contaminantes en 870 pacientes que habían sido diagnosticados de trombosis venosa profunda (TVP) en Lombardía (Italia) entre 1995 y 2005, comparándolos con 1.210 pacientes sanos.

Se midió la exposición a partículas de menos de 10 micrómetros de diámetro, que son las consideradas más perjudiciales para el sistema cardiovascular. Los resultados evidenciaron que los individuos que habían padecido una trombosis venosa, en general, estaban sometidos a una mayor exposición a la contaminación atmosférica que los controles sanos. Concretamente se calculó que, por cada aumento en la exposición durante el año anterior de 10 microgramos por metro cúbico de partículas, el riesgo de trombosis aumentaba en un 70%.

Otro dato relevante se refiere a los análisis sobre la coagulación sanguínea de los pacientes de ambos grupos, ya que los expuestos a mayores niveles de contaminación tenían tiempos de coagulación más cortos, lo que es un factor que predispone a la formación de trombos.

Contaminación y arterioesclerosis

En días con mayores niveles de contaminación hay más personas que sufren un evento cardíaco

A los ya conocidos factores que predisponen a la arterioesclerosis , como el tabaco, la dieta inapropiada o la falta de ejercicio, se añade la investigación del papel de otros nuevos, entre los que se encuentra la contaminación ambiental. Algunos estudios epidemiológicos ya han confirmado que en los días con mayores niveles de contaminación hay más personas que sufren un evento cardíaco, y lo que se plantea ahora es si la exposición diaria a la contaminación debería considerarse un nuevo factor de riesgo cardiovascular.

Cada vez hay mayor evidencia de que los contaminantes atmosféricos elevan el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Está demostrada estadísticamente la relación entre el nivel de contaminación atmosférica y la incidencia de cardiopatía isquémica (angina e infarto de miocardio), arritmias e insuficiencia cardiaca. Estudios efectuados mediante experimentación animal han ido más lejos demostrando el papel de partículas contaminantes en la génesis de las lesiones arterioscleróticas.

Según un estudio efectuado por investigadores norteamericanos, determinadas partículas contaminantes provocan estrés oxidativo y ateroesclerosis precoz. Las partículas de menor tamaño -con diámetro inferior a 2,5 µm (PM2.5)-, son las que resultan más perjudiciales, debido a su mayor potencial oxidativo. Como mecanismo mediador de este fenómeno se han descrito, entre otros, cambios a nivel del óxido nítrico provocados por oxidantes ambientales.

Incremento del estrés oxidativo

Para demostrar esta hipótesis se expusieron ratones a este tipo de partículas. Los ratones expuestos desarrollaron arterioesclerosis precoz, en comparación con los que se pusieron en contacto con partículas contaminantes de mayor tamaño o los expuestos a aire filtrado. El contacto con estos contaminantes produjo una inhibición de la capacidad antiinflamatoria de las lipoproteínas de alta densidad y un incremento del estrés oxidativo.

A pesar de que los estudios efectuados en animales confirman el papel de la contaminación en la génesis de la arterioesclerosis, todavía no puede afirmarse que en humanos ocurra lo mismo. Nino Kunzli, uno de los científicos que lideran esta línea de investigación, hace unos años llevó a cabo un estudio en el que se vio que las personas que viven en zonas con niveles de contaminación más elevados tienen un mayor grosor en la pared de sus arterias. El investigador forma parte del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) que recientemente organizó la reunión internacional bajo el lema "Mas allá de las fronteras: Ateroesclerosis y contaminación".

Otro estudio, realizado por Barbara Hoffman, también ha demostrado la relación entre contaminación y arterioesclerosis. El trabajo se llevó a cabo con 4.500 individuos que residían en tres ciudades del área industrializada de la región del Ruhr, Alemania. Se encontró que el grado de calcificación arterial estaba directamente relacionado con la distancia entre la vivienda y el tráfico pesado. En comparación con los individuos que vivían más alejados, la calcificación fue un 63% más alta para los que vivían a menos de 50 metros.

Riesgos de la TVP


- Imagen: Jessie Hart -

La trombosis venosa (TV) es la presencia de un trombo (coágulo sanguíneo) en una vena y la respuesta inflamatoria que le acompaña. Puede producirse en el sistema venoso superficial o en el profundo, en estos casos revisten mayor importancia por las potenciales complicaciones. La mayoría de las TVP se producen en las venas de las extremidades inferiores, sobre todo, en las situadas por debajo de la rodilla. Hay una serie de factores que predisponen a la aparición de una TV, entre los que destacan el enlentecimiento circulatorio (varices, inmovilización por fracturas o viajes prolongado) y los estados que provocan un incremento en la coagulación sanguínea (embarazo o toma de anticonceptivos, entre otros).

El dolor y la hinchazón son los signos más característicos, aunque a veces algunas TV pueden pasar desapercibidas. Una de las consecuencias más temidas de la TV es el tromboembolismo pulmonar. En este caso, los coágulos de las extremidades inferiores se desprenden y desplazan hacia los pulmones, taponando alguna de sus venas. Los síntomas se manifiestan en forma de dolor súbito en el pecho y dificultad para respirar y su gravedad depende del tamaño y número de trombos.

Los viajes prolongados pueden predisponer a la aparición de una TV, lo que se conoce como síndrome de la clase turista. La escasa movilidad dificulta el retorno venoso, con el consiguiente riesgo de trombosis.



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AHANAOA A. C.
Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado
http://www.nutriologiaortomolecular.org/
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